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De la podredumbre de la política mexicana

La política mexicana se derrumba en su propia podredumbre aun cuando el electorado hemos demostrado nuestra capacidad de exigencia.

A Claudia Sheinbaum la eligieron 36 millones de votantes, lo que significa el 60% de la votación; y actualmente, dicen las encuestas, tiene una aprobación del 80%. Entonces, ¿por qué no confía en que la ciudadanía respaldará sus decisiones? ¿Por qué elige traicionar al pueblo eligiendo trabajar con personajes como, por ejemplo, Adrián Ruvalcaba?

Los momentos históricos exigen decisiones diferentes. Y si bien durante la elección y el sexenio de Andrés Manuel López Obrador parecía justificable aceptar en las filas de MORENA a ciertos personajes indeseables en aras de barrer de una vez por todas con un PRIAN enquistado, actualmente no parece hacer demasiado sentido si atendemos a los números expuestos anteriormente. 

El pueblo mexicano, en una amplia mayoría, votó por sacar del gobierno al PRI y al PAN, entonces, ¿por qué el gobierno actual de MORENA les está dando puestos de trabajo?

Hicieron campaña contra ellos, sacaron todos sus trapos al sol, ¡los derrotaron finalmente gracias a nosotros, el electorado! ¿Por qué les están abriendo espacios?

¿Por qué Claudia Sheinbaum, con todo el poder que ostenta, no ha podido deshacerse de algunos personajes que claramente reproducen los peores vicios del prianismo? Y no sólo eso, a lo mejor el juego político realmente obliga a que los conserves, pero, ¿por qué no los cuestiona? Y peor aún: ¿por qué los defiende?

Pienso, nuevamente, en el caso específico de Ruvalcaba, a quien pidió “darle una oportunidad” aun cuando lo vimos hacer una campaña deleznable, incluso tomándose fotos con Sandra Cuevas –quien, por cierto, anda fugada–.

Pero hay una larga lista de nombres que realmente parecen estar haciendo daño al movimiento. Pienso también, por ejemplo, en Mario Delgado y sus supuestos arreglos con las compañías de comida chatarra, porque ese hecho lo cuestionaron y criticaron varios periodistas de buena reputación, pero días después Claudia Sheinbaum salió a decir que no era cierto. ¿Mintieron, entonces, esos periodistas? ¿O Delgado sí hizo esos arreglos y Claudia tuvo que parar el acuerdo? Si esto fue así, personalmente agradecería que nos contara la verdad en vez de decir que no, que no hubo tal.

Si bien ha quedado atrás y obsoleta la crítica destructiva, poco informada y que sólo reproduce lugares comunes, también debe quedar atrás la prensa aplaudidora que no cuestiona nada. La construcción de un buen gobierno y de una buena sociedad sólo pueden lograrse si nos detenemos a observar con detenimiento, somos capaces de autocriticamos y nos atrevemos a cuestionar. Hace mucha falta que en las Mañaneras cuestionemos y exijamos a la presidenta que responda, porque también suele decir que después, o acorrala a los periodistas cuyas preguntas no quiere responder, o dice que no es cierto, que pongan las encuestas en donde el pueblo me aprueba.

MORENA se desmoronará en sus propias cimientes por decisiones de unos cuantos que han dado cabida a personajes de cuestionable reputación, pero también el proyecto de la izquierda en México puede perderlo todo si Claudia no se decide de una vez por todas a limpiar el gobierno. 

Sabina Berman hizo una afirmación que me parece atinadísima: Te apuesto, dijo en una mesa en Canal Once, que en MORENA sí hay un buen ingeniero capaz de dirigir el metro de la Ciudad de México. Yo apuesto lo mismo, no entiendo por qué Adrián Ruvalcaba ha de ocupar ese espacio. ¿O qué arreglos han hecho? ¿Qué han negociado? ¿No se supone eran uno de esos corruptos a los que queríamos fuera de la función pública?

El pueblo votó masivamente y le ha entregado una gran cantidad de poder a Claudia Sheinbaum, ¿rectificará el camino la presidenta o nos encaminamos al principio del fin del gobierno de izquierda en México?

Esta es solo mi opinión personal y no es importante.

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Publicado enBlog