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De que las mujeres escribimos horriblemente asqueroso

Paco Ignacio Taibo II se expresó así para hablar de algunos libros escritos por mujeres; sí, es misógino. Pero seamos autocríticas, sí hay mucha cosa por mala por ahí.

El problema con Paco Ignacio Taibo II es que sus comentarios vienen cargados de misoginia. Observen la declaración que hizo en la Mañanera, esa de donde salió la frase que titula esta reflexión; su lenguaje corporal lo dice todo: en su rostro se nota el desprecio, termina de hablar y se retira del podio con molestia, no está abierto a escuchar. El otro problema es que, como director del Fondo de Cultura Económica, presentó ese día un listado de 27 publicaciones futuras de las que sólo 7 son escritas por mujeres y la mayoría están muertas. Es decir, un sesgo obvio contra la producción de las mujeres y por la producción actual.

Sin embargo, tiene razón en algo: no por cumplir cuotas de género se debe publicar lo que sea. 

Es cierto, históricamente las autoras hemos sido invisibilizadas; lo sabemos desde los estudios literarios y lo padecemos quienes finalmente nos hemos atrevido a publicar. De manera que sí, es importantísimo que se abran los espacios a las mujeres escritoras, que se deseche de una vez por todas la falsa idea de que la literatura escrita por mujeres es inferior a lo que escriben los hombres. 

Esta lucha que, desde distintas trincheras, hemos dado las mujeres escritoras, ha rendido sus frutos. Porque sin duda podemos decir que, en la actualidad, hay mucho interés por publicar y leer a mujeres. El problema, sin embargo –y en esto tengo que darle la razón a Paco Ignacio Taibo II– es que no parece existir ningún tipo de criterio para publicarlas más que el hecho de ser mujer. 

Las editoriales están interesadas, como dice Taibo, en cumplir cuotas de género y también en generar ganancias, porque las escritoras “están de moda”, pero no parecen demasiado interesadas en encontrar profundidades psíquicas ni complejidades literarias. 

Seamos autocríticas, si observamos con detenimiento, una gran mayoría de los títulos publicados los últimos años carecen de… todo. No hay buenas historias, generalmente sólo autorreferencias; mucho menos hay juegos literarios, sólo narrativas lineales; y lo peor, muchos de los libros publicados tienen errores ya no digan estructurales, sino ortográficos o tipográficos, esto habla de que la escritora no cuidó lo suficientemente su texto, pero el editor o editora tampoco, porque el error fue de una mano a la otra; esto habla, también, de la prisa por publicar. No importa si el libro es bueno, no importa si está cuidado, hay que publicar ya porque, como siempre, lo que importa es el mercado.

Por su puesto que los libros publicados por autores hombres también tienen este tipo de descuidos. Personalmente, acabo de leer un libro “horriblemente asqueroso de malo” escrito por un hombre del que, por cierto, les cuento en esta reflexión del podcast:

Es decir, no tiene nada qué ver el género del autor(a) para que un libro sea bueno o malo. Pero lo cierto es que, como las escritoras “están de moda”, nos están llenando de una producción editorial que no propone nada. 

Como editorxs deberíamos estar leyendo con detenimiento las propuestas literarias de las mujeres, leerlas a muchas, leer lo más que se pueda y, a partir de una revisión concienzuda, elegir qué publicar. De lo contrario será sólo eso, una moda, y nada o muy poco quedará para la posteridad, entonces inevitablemente la historia literaria seguirá contando los mismos nombres, las mismas historias, porque no estamos siendo capaces de generar algo verdaderamente novedoso que sea trascendental.

Quizá por eso la lista de Taibo contiene tantos autores muertos, porque es difícil encontrar cosas nuevas que sean buenas. Mientras las editoriales sigan publicando lo que sea, las propuestas literarias valiosas quedarán enterradas en cientos de títulos de dudosa calidad.

Con esto no quiero decir, para nada, que no existan buenas escritoras o poetas en la actualidad. ¡Al contrario! Las hay, las he leído, y tengo la fortuna de convivir con algunas, pero precisamente por eso es tan importante no sólo abrir los espacios, sino abrirlos para el arte literario, no para el mercado literario.

Cito y apoyo el último párrafo de una carta que me hicieron llegar mis colegas escritoras y que fue dirigida a la presidenta desde la comunidad de escritoras:

“conminamos a la presidenta Claudia Sheinbaum a corregir los sesgos de exclusión en la colección presente y a volver efectiva la realización de una serie específica sobre escritoras que tenga la misma dimensión masiva de 2.5 millones de libros para distribución en 14 países que incluya a escritoras vivas latinoamericanas relevantes que escriban en español y en lenguas originarias, mediante un consejo que involucre a lectoras, académicas, editoras y escritoras: que no sea Paco Ignacio Taibo II quien lo decida”.

Esta es sólo mi opinión personal y no es importante.

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Publicado enBlog