Saltar al contenido

Del CURP y la vigilancia masiva

En México ha iniciado el registro obligatorio del CURP asociado a líneas telefónicas. Nos acercamos a una vigilancia masiva y… ¿nadie está escandalizado?

Dice Claudia Sheinbaum que asociar las líneas telefónicas al CURP (y más adelante, por cierto, a nuestros datos biométricos) es para disminuir los delitos de extorsión y para hacer más expedita la justicia. Según explicó en una Mañanera, lo que el gobierno quiere es tener un solo sistema de huellas digitales que permita resolver delitos de manera más rápida, también argumenta que esto ayudará a tener suficiente información para cuando haya una alerta de una persona desaparecida, y se aventó la de: “esto no tiene qué ver con intervenir una conversación telefónica…”, y nos recordó sobre Pegasus y lo que hacían otros gobiernos. Pero… no, presidenta, este registro no tiene qué ver con intervenir conversaciones telefónicas, sino con la recolección de nuestros datos y con la violación a nuestra privacidad. No quiera confundirnos.

El objetivo de todo esto, no nos dejemos engañar, no es nuestra seguridad o acabar con las extorsiones, sino que toda nuestra actividad sea registrable y asociable a nuestra identidad. ¿Por qué el gobierno –y los privados, porque la base de datos estará interconectada– quiere saber todo lo que hacemos? Para generar más datos que pueden ser utilizados, por un lado, por los privados para vendernos más cosas –claro que la idiotización del individuo siempre es necesaria–, y por el otro, para que el Estado pueda tenernos bien vigilados: qué compras, a dónde vas, con quién te reúnes, qué opinas.

Se trata de una vigilancia masiva, de la pérdida de nuestra privacidad y del control estatal.

“Es parte de una agenda, el chiste es seguir teniendo a todos bien ubicados, bien identificados y bien controlados”, afirmó Eduardo Zepeda en una entrevista, confundador de la Policía Cibernética de la Policía Federal.

Nunca, jamás en la vida, pensé que citaría a Ricardo Anaya en este espacio, pero es que en una sesión en la Cámara de Diputados explicó muy bien de qué va esto: “Con teclear tu CURP, el gobierno tendrá acceso a tu foto, huellas digitales, tu geolocalización, a tus compras en Amazon, en qué hotel te hospedas, a qué horas sales de tu casa, a dónde vas, con quién te reúnes”, además, citó la ley, que dice que el gobierno tendrá acceso a “tus placas, tus datos biométricos, datos celulares, registros públicos inmobiliarios, registros fiscales, registros de comercio, de inmuebles”.

Claro, quién lo va a escuchar, si es un delincuente que estuvo fugado todo el sexenio pasado, quién le va creer a este personaje después de las ridiculeces que hacía de treparse a una combi dizque para convivir con el pueblo. 

Así que, ahora que se requiere de la oposición en México, ¡¿quién les va a creer?! Están totalmente desprestigiados. 

Mientras tanto, los medios a favor de la 4T instan a que hagamos el registro. “Registra tu celular con CURP antes de que sea demasiado tarde”, dice un titular de Manuel Pedrero.

A lo mejor lxs reporterxs que asisten a la Mañanera no quieren o de plano no pueden hablar de esto: o no quieren porque están muy cómodos siendo los favoritos del gobierno, o no pueden porque no tienen (no tenemos) educación sobre derechos digitales. 

Pero es muy importante que en la Mañanera alguien pregunte: ¿cuál es la empresa tecnológica que centralizará nuestros datos? ¿Quiénes son sus dueños? ¿Cuál es su país de origen? ¿Dónde se encuentra el centro de datos que albergará la información de millones de mexicanos, en qué país? Porque México no tiene ninguna de estas tecnologías.

México, pues, adolece de medios de comunicación a los que, por un lado, ya no les creemos nada, y por el otro, sólo son aplaudidores; es decir, difícilmente encontramos voces críticas y objetivas: o manipulan la información y dicen mentiras para estar ataque y ataque al gobierno, o de plano no le cuestionan nada de nada a la presidenta. 

Y ahora que nos urge que nos informen de manera clara y objetiva sobre este registro y sus implicaciones, parece que estamos solos. 

Lo cierto es que nos enfrentamos a peligros muy claros: además de la vigilancia masiva, el rastro de datos que dejamos las personas con nuestras actividades cotidianas quedará centralizado en una plataforma que puede ser consultada por las autoridades. Cualquier funcionario corrupto tendrá acceso a toda tu información, por ejemplo, del SAT, porque la corrupción que prometieron combatir, no ha acabado; tu información fiscal quedará expuesta, también, a cualquiera que acceda a esas bases de datos, porque a cada rato hackean al gobierno; también nos enfrentamos a problemas de exclusión por cualquier falla que nos bloquee de los sistemas y/o de los servicios.

Y ni qué decir los peligros a la seguridad nacional: Claudia Sheinbaum habla de soberanía, pero nos está entregando a tecnológicas extranjeras que en cualquier momento, así como son las guerras actuales, nos pueden apagar el botón y desconectar al gobierno.

Hablando de los hackeos, la semana pasada, Telcel ya tuvo su primera falla con esto del registro del CURP, los usuarios se dieron cuenta que sus datos se filtraban sin contraseñas: metías tu número de teléfono, se enviaba un SMS, pero no era necesario poner ninguna contraseña, sino que te lanzaba en forma automática toda la información del titular de la línea. Telcel salió a decir que implementaría medidas de seguridad “adicionales”… ¡¿no deberían estar mega protegidos desde un principio?! 

¿Cuántos hackeos no ha sufrido el gobierno mexicano, gobierne quien gobierne? No ha habido ningún cuidado en el manejo de nuestros datos, ¿por qué habríamos, entonces, de confiar que esta vez todo será diferente?

Este tipo de iniciativas le dan la razón a la oposición cuando hablan del autoritarismo de Claudia Sheinbuam: si no registras tu CURP, tu línea telefónica será cancelada; es decir, no tenemos opción, o lo hacemos o nos quitan nuestra línea, esa con la que ya no solo nos comunicamos, sino que toda nuestra vida está allí.

Claro que esto nos lleva a otras reflexiones: voluntariamente, hemos entregado toda nuestra vida a las plataformas, el ocio, pero también el trabajo. Así que ahora, estamos acorralados.

O… ¿podemos hacer algo? ¿Qué haría el gobierno si se da cuenta que no hay registros? ¿Por qué no estamos tomando las calles o llenando el Zócalo en defensa de nuestra privacidad y de nuestros derechos digitales?

Con toda y su decadencia, los europeos han protestado en contra de todo esto y ha habido una fuerte oposición contra la identificación digital, peticiones ciudadanas han alcanzado millones de firmas y hay críticas desde partidos políticos y organizaciones de derechos civiles. Lo que han logrado, es que este tipo de registro sea voluntario. Por lo pronto.

De este lado del mundo las cosas son algo distintas: Estados Unidos está muy interesado en interconectar las bases de datos con Argentina, Ecuador y otros países que hoy se alinean a la ideología de Trump. La centralización global de nuestros datos permitirá, no sé… cazar opositores, identificar migrantes. 

Por cierto, todas esas detenciones del ICE en Estados Unidos a migrantes indocumentados, son posibles gracias a las bases de datos que el gobierno les ha entregado.

Y nosotros, en México, haciéndoles el caldo gordo.

Desde mi punto de vista, esta no es iniciativa de Claudia Sheinbaum o de MORENA, creo que la orden viene de más arriba, creo que las grandes tecnológicas están detrás de esto, nos encaminamos hacia un gobierno global de los ricos que tendrán total control sobre nosotros a través de nuestra vida digitalizada. 

Lo que obliga a preguntarnos, ¿de qué lado, entonces, está Claudia Sheinbaum? 

Esta es sólo mi opinión personal y no es importante.

Comparte:
Publicado enBlog