Saltar al contenido

De cosas felices

El reto de estas semanas es escribir con perspectiva positiva. No en un intentona por negar la realidad, sino para experimentar si podemos enfocarnos en cosas felices.

Por ejemplo, en Instagram pedí recomendaciones sobre series y/o películas bonitas, inspiradoras, que nos hagan reír y sentir bien. Me recomendaron, entre muchas otras cosas, Ted Lasso, nunca la había visto y, ¿saben qué? ¡Gran recomendación! Es una serie para no intensear nada y simplemente pasar un buen rato. Esto no quiere decir que el guion sea simple o bobo, no, los escritores han sabido invitarnos a explorar personajes muy humanos que, en cada capítulo, crecen y aprenden algo. No hay conflictos innecesarios, de esos que parecen artificiales con tal de justificar las tramas: los conflictos que surgen entre los personajes se resuelven de maneras verosímiles y que, además, nos muestran la posibilidad que tenemos todxs de elegir honestidad, comprensión y perdón. Y bueno, Ted Lasso es el máximo ejemplo de optimismo. Pero insisto, no es un optimismo vacío, al personaje lo vemos atravesar sus propias complicaciones, pero siempre elige una perspectiva positiva, lo que le ha ganado el cariño y la admiración de todos sus colegas.

En términos musicales, a mí me pone feliz escuchar y cantar La Oreja Van Gogh, y desde que el año pasado anunciaron el regreso de Amaia Montero sí, me emocioné. Confieso que nunca fui fan de Leire Martínez y dejé de escuchar lo últimos álbumes de la banda, siempre regreso a los 3 primeros. Y la nueva rola sí que me gustó, y mucho. Si vienen a México, vamos al concierto, ¿no?

Y, sin embargo, los comentarios en redes sociales son horribles. Tanto Leire como Amaia han tratado de llevar buenos comentarios a la prensa, más la primera. Me parece, de hecho, bastante inteligente emocionalmente. Ella misma ha contado cómo la terapia le ha servido. Pese a todo, la gente no se cansa de denostar a una o a la otra. ¿Para qué? No me imagino estar scrolleando las redes y detenerte a hacer un comentario lleno de odio a una persona que, como todxs, sólo está intentando salir adelante.

Amaia posteó en Instagram que, tras el primer concierto en vivo después de varios años, decidió desconectarse de las redes y así seguirá, ya que el costo a su salud mental ha sido alto en el pasado. 

Si estamos viendo todo ese intento de personas públicas por cuidar su salud mental, nos gusten o no, nos parezcan relevantes o no, ¿por qué insistimos en difundir odio en vez de disfrutar lo que nos gusta y simplemente ignorar lo que no?

Lo que sí no he logrado encontrar es algún podcast entretenido y que nos haga sentir bien. No quiero escuchar podcasts sobre salud mental y recomendaciones, tampoco para aprender sobre espiritualidad, mucho menos quiero seguir escuchando las noticias de cómo Clara Brugada está parchando todas las necesidades de la Ciudad de México con pintura morada, me gustaría escuchar algo con qué reírme, aprender algo nuevo, curioso, divertirme, pasar un buen rato. Recomiéndenme algo.

Estoy leyendo Arrancarte lo que has vivido de Silvia Cuesy, y aunque el personaje principal atraviesa varias vicisitudes, es un libro que entretiene y acompaña. Luego les cuento más en el podcast.

También me inscribí a algunas clases, para hacer algo diferente y aprender cosas nuevas.

Y lo más importante, hay-que-seguir-escribiendo. Precisamente Silvia Cuesy, a quien conozco desde hace algunos meses y con quien he intercambiado algunas tardes de café, me dijo que escribir ayuda mucho porque estamos conectadas con eso que tanto nos gusta. Y sí. Y sí.

Se trata, en todo caso, de resistir, queridxs lectores. Resistir a la inacción, al miedo paralizante, al abotagamiento, al modo zombie en que nos quieren tener. Aún somos libres. 

Esta es sólo mi opinión personal y no es importante.

Publicado enBlog