Sin duda, el asesinato de Carlos Manzo ha sacudido al país. Y qué bueno, porque parecemos adormilados ante todo tipo de violencias.
Les confieso que no tengo claros los hechos alrededor del asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, un municipio de Michoacán.
Esto tiene que ver con que ya es muy difícil discernir quién está informando de manera veraz y quién solamente está rapiñando con una tragedia nacional. Que si era de Morena, que si se pasó a otro partido, que si era un verdadero luchador, que si nada más andaba fanfarroneando, que si izquierda, que si derecha… La conversación periodística es lamentable y, por lo tanto, la conversación social también. Es así que al momento en que escribo esta reflexión no tenemos claros los hechos. Pero no importa: han asesinado a una persona en una plaza pública, rodeado de ciudadanos y acompañado de su familia. Lo bueno que rescato de todo esto es la indignación del pueblo de México. Y, sin embargo, pienso que sí deberíamos canalizar mejor nuestras emociones, porque el odio y la división no abonan a la pacificación de un país.
Es un momento en que deberíamos estar unidos para exigir a las autoridades el esclarecimiento de los hechos y, por supuesto, la rendición de cuentas: ¿dónde están las estrategias para pacificar al país? ¿Cuándo veremos resultados? Y claro, ¿qué podemos hacer?
Por un lado, critican a la presidenta Claudia Sheinbaum cuando habla de la historia. Pero es que hay que hacerlo. No es tan simple como “echarle la culpa a Calderón”; superficialmente puede parecer así, pero la realidad es que sí es su responsabilidad, tanto la violencia que sufrimos hasta la fecha, como los así llamados narcogobiernos. Es decir, fue durante su sexenio que el país se armó, además, con ayuda de los gringos; y si existió un narcopresidente, fue Calderón. Esto no tiene que ver con filias o fobias, es así. Prueba de ello es su secretario de Seguridad sentenciado en Estados Unidos por narcotráfico. No es menor lo que sucedió durante el calderonismo.
Por otro lado, sin embargo, sí es urgente que el proyecto de la 4T empiece a mostrar resultados, más allá de los números y los videos que presume Harfuch en las Mañaneras (muy a lo García Luna, por cierto).
Entiendo que las estrategias de pacificación por las que ha apostado la 4T son a largo plazo, pero ya llevan 7 años en el gobierno y las cosas no se perciben mejor.
No apoyo, para nada, las apuestas de la derecha que hablan de armar al pueblo y, los más radicales, piden la intervención de Estados Unidos. No. La violencia no acaba con más violencia, en esto coincido plenamente con el lopezobradorismo. Por eso repruebo la conversación social violenta alrededor del asesinato de Carlos Manzo. Ese no es el camino. La paz sólo se construye con paz y no, como nos quieren hacer creer, con más violencia o desatando guerras. Si lo pensamos detenidamente es muy absurdo.
Por ello, insisto, se requieren resultados inmediatos en otras áreas que sí pueden mostrarlos como, por ejemplo, la justicia. En lo que las estrategias de educación e igualdad social se asientan, cosa que se entiende perfecto puede tomar un par de décadas, el Poder Judicial ya puede empezar a acabar con la impunidad.
Lo que sabemos hasta el momento alrededor del asesinato de Carlos Manzo es que detuvo a un líder importante de un grupo delincuencial; le advirtió a la población que esto había pasado y que era probable que, por represalias, se desatara la violencia en la región. De manera que las conjeturas es que fue asesinado por el narco, tal cual. Se dice, también, que los personajes que orquestaron el asesinato ya habían sido detenidos, pero fueron liberados, ya saben, por algún juez corrupto.
Así que insisto, el nuevo Poder Judicial debe empezar a actuar ya. En esta área sí que podemos ver el compromiso de la 4T a corto plazo. A ver si es cierto.
Otra cosa que le urge hacer a la presidenta, es limpiar el partido. Ya basta de tolerar delincuentillos en puestos de gobierno. Que si hizo arreglos, que si así es la política… bueno, que aproveche su 80% de aprobación y el respaldo que tiene del pueblo de México para deshacerse de ese tipo de gente. Porque narquillos sí que hay por todos lados.
Finalmente, ya sé que compartimos una frontera muy importante con Estados Unidos y que, en todo caso, nos tiene el pie en el cuello, pero si nuestro país vecino está detrás de todo esto –y más–, la presidenta tiene que decirlo.
Hay un rumor que dice que Trump quiere bombardear zonas en México donde, según él, hay laboratorios de fentanilo o donde se esconden los narcos, y ya sabemos cómo actúan los gringos: crean una mentira para atacar. Si todas estas situaciones verdaderamente trágicas y desastrosas que están sucediendo en el país tienen que ver con esto, la presidenta tiene que decirlo. Otra vez, que aproveche el respaldo que tiene del pueblo para limpiar de raíz las causas de la violencia en México.
Pero hay que hacerlo, porque ya estuvo bueno de puro bla bla.
Esta es sólo mi opinión personal y no es importante.
Imagen: Adobe Express

