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De la “caída” de Washington

Qué curioso que poquísimos medios prestaron atención al hecho de que Trump ha “tomado” Washington D.C. A lo mejor exagero en “tomar” y “caída”, pero eso parece.

Washington D.C. es, digamos, el distrito federal de los gringos, es la capital de la nación, es su capital política, allí están concentrados la Casa Blanca, la residencia oficial del presidente, y el Capitolio, que alberga las dos cámaras del Congreso; es decir, sí, son símbolos de la democracia pero también son, de facto, la democracia. 

Así que el pasado lunes 11 de agosto, Trump desplegó a la Guardia Nacional en Washington D.C. arguyendo, como siempre, absurdos que dan risa, pero que si prestamos atención, es escalofriante. 

Da risa porque dijo cosas como que Washington era una ciudad más peligrosa que Bogotá, Beirut y hasta Ciudad de México salió embarrada allí; habló de altísimos índices de crimen que son una absoluta mentira, porque la misma alcaldesa de la ciudad compartió cifras que develan que, contrario a lo que dice Trump, los crímenes han ido a la baja. 

En una conferencia de prensa y ya saben, con una orden ejecutiva de por medio, Trump dijo “Este es el Día de la Liberación de D.C.”, mientras anunciaba que desplegaría unas 800 tropas de la Guardia Nacional en la ciudad y que tomaría el control de la policía metropolitana.

Obviamente, Trump responsabilizó del “derramamiento de sangre, caos y miseria” que según él vive Washington, a los extranjeros, a bandas de jóvenes, a homeless y a “maniacos”, así dijo. Total que afirmó que les van a detener a todos, y autorizó a su nueva policía a hacer, cito textual: whatever the hell they want

Es así que agentes del FBI y del ICE han sido asignados para patrullar las calles de la capital, junto con cientos de soldados de la Guardia Nacional y una policía bajo el control federal que tiene autorización para hacer lo que ch*ngados quiera. Eso, queridos lectores, sí es una militarización. Y Trump ha amenazado con hacer esto mismo en Los Ángeles –en donde ya empezó–, Chicago, Nueva York y, en fin, ciudades y estados gobernados por democrátas.

Lo de D.C. es escalofriante porque todos sabemos que el crimen no es una verdadera preocupación de Trump, sabemos que las cifras que dio son falsas y que las acusaciones que hace también. Entonces, ¿no deberíamos preguntarnos muy seriamente por qué Trump ha desplegado militares en la capital estadounidense?

Y es así que vuelvo a los términos que usaba al inicio de esta reflexión: Trump ha “tomado” la capital, Washington D.C. ha “caído”. 

Por cierto que en un episodio de Pupila Dilatada El Podcast les hago una analogía entre Gilead, el país ficticio de El Cuento de la Criada, la serie, y el Estados Unidos de Trump. Y todo esto me recuerda a ese capítulo en donde June y su marido ven en la noticias, allí sí, la caída de Washington D.C. El grupo extremista religioso “Los Hijos de Jacob” toman la Casa Blanca, el Capitolio y el Pentágono, y así cae Estados Unidos y se instaura la República de Gilead, un régimen teocrático y autoritario.

En la realidad, el así llamado “Primer Mundo” no está para golpes militares de este tipo, porque recordemos que lo más importante para esta gente es el Mercado, por lo que se necesita aparentar control, fingir demencia. Pero lo cierto es que Trump ha cercado militaremente la capital de Estados Unidos. 

¿De qué se está protegiendo Trump? ¿A qué se está anticipando? ¿Qué sigue para los gringos? 

Como mexicanos esto nos debe importar y mucho debido a las abiertas amenzas que hemos recibido de Trump. Si los gringos no lo logran contener y permiten que se haga de un poder absoluto, ¿qué queda para nosotros? Ante cuestionamientos de la prensa debido a las declaraciones de Trump de interceder militarmente en contra de los cárteles del narcotráfico, Claudia Sheinbaum citó el Himno Nacional Mexicano: “un soldado en cada hijo te dio”, dijo en la Mañanera del pasado lunes. ¿Ya llegamos a esa retórica de guerra? ¿Ya estamos en ese nivel?

Dicen los maestros espirituales que todo es perfecto tal y como es, pero cuesta mucho trabajo respirar profundo y fluir mientras vemos desmoronarse la era de la democracia y la libertad.

Esta es solo mi opinión personal y no es importante.

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Publicado enBlog