El fenómeno mediático alrededor de la supuesta marcha de la Generación Z merece ser observado muy de cerca, ¿cómo se construye la manipulación? ¿Y a quién pueden manipular?
Lo primero que llamó mi atención fue el uso de inteligencia artificial. Los videos que convocaban a la marcha del pasado 15 de noviembre estaban, claramente, hechos con IA. No hace falta ser un experto para darse cuenta: movilizaciones juveniles en el Zócalo de la Ciudad de México con la bandera de One Piece que en realidad todavía no habían sucedido, y jóvenes con el rostro cubierto invitando a la marcha. Pero nada de esto era real, esos rostros, esas voces y esas consignas fueron hechas con IA. ¿Por qué? Si el movimiento es orgánico, ¿para qué presentar videos falsos?
Conforme la convocatoria fue avanzando, pudimos ver en tiempo real qué personas, que sí son reales, invitaban a la marcha: Salinas Pliego, Vicente Fox, Guadalupe Acosta Naranjo, Claudio X. González… en fin, los mismos señoros de la oposición derechista mexicana que están muy lejos de ser Gen Z. Esto no tiene nada de malo. En un país democrático todos tenemos derecho de marchar y manifestarnos. Pero no tienen por qué esconderse detrás de lxs jóvenes, ¿por qué no salir a decir quiénes son y qué quieren? Seguramente mucha gente se uniría a ellos, pero estaría muy bien que fueran transparentes. ¿O de qué se avergüenzan?
Todas estas discordancias se vieron reflejadas en la marcha del pasado sábado. Había consignas de todo: por la revocación de mandato, no a los impuestos, seguridad, narcoestado, Carlos Manzo, Cuba, Venezuela, bueno, hasta que Salinas Pliego pa’ presidente; también, vimos a más de uno pidiendo la intervención de Estados Unidos, por ahí una señora hasta en inglés le pidió a Trump que nos ayude.
Uno realmente se ríe para no llorar cuando escucha estas entrevistas, porque la gran mayoría de las personas como decían una cosa, decían otra.
Y esto es verdaderamente preocupante: un pequeño, pero poderoso grupo, se aprovecha de la ignorancia de la gente. Esto por supuesto no es culpa de la sociedad. Cada vez es más difícil discernir la verdad de las mentiras. Los dueños de los grandes medios de comunicación, que incluyen las redes sociales, siguen controlando las narrativas, por eso en esta marcha vimos mucha gente y más diversidad que en aquellas marchas de la marea rosa, prueba de que las narrativas de la derecha empiezan a penetrar en todos los estratos sociales.
Eso sí, casi no había jóvenes. La así llamada Generación Z, en realidad, no estuvo ahí.
Me precio de trabajar con jóvenes, así que sólo quiero hacer este pequeño paréntesis para decirles que, cada que los leo, edito y escucho, me doy cuenta que están bien enterados, saben quién es quién, más de lo que nosotros, en su momento, sabíamos. Así que esas consignas no, definitivamente no pertenecen a esa generación. Y sólo para cerrar este paréntesis, me pregunto si no todos los paros en la UNAM se deben a una intentona para que los jóvenes no se reúnan. Qué casualidad que, en medio de las supuestas organizaciones juveniles, la UNAM detiene actividades.
Bueno, regresemos a la marcha del pasado 15 de noviembre.
Allí pudimos ver a TvAzteca haciendo una cobertura muy puntual. ¿Cuándo estuvieron este tipo de medios dándole voz al pueblo cuando marchaba por causas legítimas? ¡Jamás! Ese día, sin embargo, estuvieron en la Ciudad de México y en muchos otros puntos del país. López San Martín –aquel al que Denisse Maerker invisibilizó por completo en un debate presidencial, ¿se acuerdan?– dizque estaba haciendo entrevistas, pero lo que veíamos es que los testimonios llegaban a él por sí solos: la gente se formaba a su lado y cuando les tocaba el micrófono, qué casualidad, todos lloraban por México. Dicen algunos reporteros que López San Martín iba rodeado de guaruras. Y claro, cuando iniciaron los hechos violentos, este personaje y otros de su misma calaña, ya no estaban ahí.
En un primer momento, y ante el bombardeo mediático, no sabíamos qué había pasado. Conforme los reporteros fueron armando el relato a través de sus imágenes y sus testimonios, pudimos darnos cuenta que un grupo de choque, organizado y planeado, con cascos, bombas molotov, martillos y tubos, iniciaron la violencia que, tristemente, la policía respondió. La narrativa que empezó a circular en los medios, por supuesto, fue que el gobierno reprimió la marcha.
Confío en que la sociedad mexicana conocemos nuestra historia. Sabemos cómo se ve una represión por parte del Estado. Hemos vivido muchísimas: a mí ya me tocó ver varias en vida. Y nos puede gustar o no el gobierno de la 4T, pero eso sí, masacres en contra de manifestantes no ha habido desde el gobierno de López Obrador. Pero esto lo podemos saber sí y sólo si conocemos la historia. Si no, probablemente nos estemos creyendo muchas mentiras.
Conforme se va profundizando en los análisis, empieza a hablarse de la típica desestabilización por parte de las derechas. Y conforme uno arma el rompecabezas, tiene mucho sentido, lo hemos visto en otras ocasiones y el modus operandi es el mismo: tanto la violencia física como las mentiras mediáticas.
Ayer vi una entrevista en Fox News a unos tales Leo y Nacho, hablando en inglés –uno de ellos muy atropellado, para qué se expone a eso–, y donde declaraban que el gobierno había reprimido a la movilización juvenil y que hubo miles de heridos, cosa que es absolutamente falsa. La entrevistadora, por su parte, se encargó de empujar la pregunta: ¿la población mexicana quiere que el ejército de Estados Unidos les ayude? Los chavitos, inexpertos, no contestaron puntualmente, por lo que esta pregunta se hizo unas dos o tres veces hasta que uno de ellos dijo: “no importa quién nos ayude, Rusia o Estados Unidos, quien sea, pero ayúdenos”. Esta respuesta obviamente incomodó a la entrevistadora, lo pudimos ver en su lenguaje facial. En fin, el punto es que tenemos a mexicanos irresponsables declarando mentiras en medios gringos para justificar una intervención militar extranjera en nuestro país.
Como ciudadanos de este país, debemos tener mucho cuidado, no hay que permitir que la violencia física o verbal tome nuestros movimientos. Si la derecha se quiere movilizar, adelante, pero tengan cuidado de no ser usados para reinstalar proyectos políticos y económicos que no benefician a nadie salvo a unos cuantos. Me pregunto, por ejemplo, si Leo y Nacho se dan cuenta que están siendo utilizados, ¿cuántas veces no hemos visto estas mismas estrategias por parte de Estados Unidos en otros puntos del planeta? Y las consecuencias, las conocemos. Y si no estamos seguros, otra vez: hay que revisitar la historia.
Ayer también vi la cobertura de la marcha por parte de Latinus y las mentiras que propagan son realmente de no creerse: informaron que el grupo de choque había salido de detrás de las vallas que cubrían Palacio Nacional, ¡cuando todos vimos cómo escalaron las vallas para pasar del otro lado! ¡Esto no lo debemos tolerar!
Finalmente, también vimos una misoginia lamentable en esa marcha. Las consignas en contra del cuerpo de la presidenta son asquerosas. Los hombres envalentonados declarando su desprecio machista es también muy, muy preocupante.
México tiene la obligación de demostrar que somos un pueblo informado: debemos movilizarnos, sí, pero de maneras pacíficas; debemos exigir a nuestras autoridades que trabajen y entreguen resultados, pero de maneras democráticas; debemos ser exigentes también con los medios de comunicación y redes sociales, no podemos seguir tolerando las mentiras y manipulaciones.
Si permitimos que las mentiras, el miedo y la violencia se adueñen de nosotros, en unos años estaremos votando por un proyecto político como el de Salinas Pliego, y ya estamos viendo lo que estos perfiles están haciendo en otras partes del mundo.
Esta es sólo mi opinión personal y no es importante.
Imagen: Adobe Express

