¿Así que María Corina Machado, quien apoya el genocidio en Gaza y pidió al ejército israelí intervenir en Venezuela, ganó el premio nobel de la paz? Vaya, vaya.
Para empezar, María Corina Machado dedicó su premio a Donald Trump. Bueno, si no sabemos nada de esta mujer, este simple hecho ya dice bastante.
De hecho, lo que dice bastante sobre este premio es que, antes de ser entregado a María Corina Machado, los nombres que sonaban como posibles ganadores eran Donald Trump y Benjamin Netanyahu. El autor intelectual y el autor material de un genocidio como posibles premios de la paz.
Es el mundo al revés, quieridxs lectores.
No hace falta ir demasiado lejos en la biografía de María Corina Machado para darnos cuenta cómo ha luchado por la paz.
Los últimos años se ha pronunciado a favor del genocidio en Gaza, llamándolo algo así como una oportunidad para la libertad de Israel. Palabras más, palabras menos. En una entrevista declaró que, de llegar a la presidencia de Venezuela, trasladaría la embajada venezolana en Israel de Tel-Aviv a Jerusalén, contribuyendo a incendiar una región de por sí delicada. También ha pedido en numerosas ocasiones la intervención militar extranjera en su propio país, porque, según ella, sólo “por la fuerza” se puede conseguir derrocar a Maduro; ha pedido la intervención de Estados Unidos, pero también la del ejército israelí y actualmente aplaude que Estados Unidos tenga desplegados sus buques de guerra (ajá, de “guerra” no de “paz”) rodeando Venezuela.
A ustedes les puedo gustar o no Maduro, pero ese es tema aparte. Lo que vale la pena aquí es seguir diseccionando las acciones por la paz de María Corina Machado.
Si viajamos al pasado, ¿no es una entusiasta de los golpes de Estado? Es decir, apoya derrocar gobiernos legítimamente electos por los pueblos. Ah, ¿y no fue ella quien promovió las guarimbas en Venezuela en donde se quemaron vivas a personas? Si ustedes buscan imágenes de esta señora, ¿no se la ve al lado de Leopoldo López, Juan Guaidó y Edmundo González, candidatos peleles de Estados Unidos para ocupar la presidencia en Venezuela? Por cierto, ¿dónde están todos esos luchando por Venezuela? Ya me acordé que están escondidos, uno en Estados Unidos y dos en España.
Si ustedes hacen una revisión de medios, se darán cuenta de los extremos en que se encuentran las narrativas alrededor de María Corina Machado. Por un lado, los medios independientes hacen un recuento de su biografía cuestionando exactamente lo mismo que están leyendo acá; por el otro, medios hegemónicos la ensalzan. Loret de Mola la llamó decenas de veces la “valiente” opositora venezolana, y presentó una cápsula para contar quién es mintiéndole al pueblo de México y a todos quienes escuchan Latinus. Dijo, por ejemplo, que las marchas a las que convoca son masivas, que reúne a miles de venezolanos, y contó del secuestro que sufrió en una ellas por parte de las fuerzas de Maduro. Quienes seguimos las noticias, sabemos que eso es mentira. María Corina Machado no tiene respaldo popular, no logra convocar más que decenas a sus mítines y ese secuestro no fue sino un autosecuestro lamentable. Nadie le tocó un pelo, pero la mentira, tristemente, quedó plantada.
No sé ustedes, pero andarle diciendo mentiras a la gente y andar apoyando genocidios, no tiene nada de pacífico.
La situación que vive Venezuela no se puede entender sin el petróleo. Tiene las reservas más ricas de petróleo ¡del mundo! Cuando el chavismo llega a la presidencia y lo nacionaliza, es natural, muy natural, que las oligarquías que se habían enriquecido con el mismo se alzaran, desde entonces, como supuestas opositoras políticas. No son más que empresarios rapaces. Son esas oligarquías, a las que pertenece María Corina Machado, junto con sus patrones, los gringos, los que, desde entonces, hostigan a Venezuela.
Así que, ¿qué mejor manera de empezar a allanar el terreno para una invasión que con un premio nobel de la paz a alguien que esté dispuesta a entregar no sólo los energéticos de su país, sino la paz del mismo? Porque allí donde ponen pie los gringos, ya sabemos qué pasa.
Recuerden cuando se le entregó el nobel de la paz a Obama, ¿no invadió Siria dos años después desatanado una guerra horrible que duraría casi una década? Las consecuencias de ese premio nobel de la paz las vivimos hoy en día: Siria está gobernada por un terrorista impuesto por los gringos y está apunto de ser fragmentada, es decir, el territorio de lo que fue Siria ya se está repartiendo entre Estados Unidos, Israel y hasta los turcos.
Y ya que estamos en Medio Oriente, vale mucho la pena reflexionar que para los gringos Gaza está “resuelto”. El acuerdo de negocios, digo de paz, entre Trump y Netanyahu, parece ser un punto final a la invasión armada, ahora sigue la colonización del territorio, las inversiones, la reconstrucción de la infraestructura y, obvio, seguir matando a los palestinos, acabar con todos. Por cierto, veía hace rato en las noticias que las así llamadas petromonarquías, invertirán dinero allí. O sea, los países ricos árabes metidos, también, en el genocidio contra el pueblo palestino. Qué asco, de verdad.
En fin, como eso parece zanjado, entonces ahora sigue Venezuela. Al fin que ya se comprobó que no hay ley internacional que pueda hacer nada contra el neocolonialismo estadounidense-israelí.
No creo que haya alguien que se compre eso del premio a María Corina Machado. Ahora queda preguntarnos, ¿cuántos se han comprado la historia de la dictadura chavista y la necesidad de liberar a Venezuela? Y a lo mejor ya no nos queda más que ver si los gobiernos en Latinoamérica dejarán sola a Venezuela cuando se desate la invasión gringa que, tristemente, parece inminente; o por lo menos eso parece anunciar la entrega de este premio nauseabundo.
Esta es sólo mi opinión personal y no es importante.
Imagen: Adobe Express

