No sé si estamos peor que antes, pero lo cierto es que la violencia en México y en el mundo es alarmante y más porque la estamos viendo en vivo en nuestras pantallas.
Ayer, 20 de mayo, asesinaron a tiros a la secretaria particular de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, y a un asesor de su gobierno. Por si la noticia no fuera lo suficientemente inquietante, el video del hecho anda circulando libremente por las redes y los medios de comunicación. Corríjanme si me equivoco, pero antes, a este video, le hubieran puesto algún filtro o lo hubieran desenfocado, y todavía más antes, probablemente ni lo hubieran puesto a disposición del público.
Esto me lleva al video del asesinato de la influencer Valeria Márquez, uno que igualmente corre libremente en redes. No hay que hacer demasiada investigación para dar con él en plataformas tan cotidianas como Instagram, donde podemos verlo todo.
Atravesamos, sin duda, tiempos muy violentos. Cabe preguntarse por qué.
La semana pasada se entregaron 17 miembros de la familia del “Chapo” a Estados Unidos. Bueno, eso de la entrega tiene sus matices, porque la realidad parece ser que Ovidio Guzmán está negociando con el gobierno de Estados Unidos y pidió que su familia fuera llevada allá. A cambio, por su puesto, de a ver qué dice, a quién acusa, a quién señala.
En Sinaloa, dicen algunos, se vive una verdadera guerra en donde hay elementos gringos. Cuando escuché esta afirmación me hizo sentido. Porque el poder de fuego de los rivales y la prolongada lucha no obedecen a un encontronazo entre dos carteles.
Y tristemente, los mexicanos podemos reconocer cómo son esos encontronazos que, desde hace años, han ocurrido prácticamente en todo el país.
Ante la caída del cartel de Sinaloa, el cartel Jalisco Nueva Generación se perfila como el nuevo favorito del gobierno gringo. Porque ante aquella pregunta de un par de párrafos atrás, “por qué la violencia está desatada en nuestro país”, la respuesta a la que quería llegar es –creo– el interés que tiene el gobierno de Estados Unidos, no solamente en deshacerse de los viejos socios y trabajar con un cartel en específico, sino también en desestabilizar un gobierno que le es incómodo.
Con la llegada de Trump, el deseo de Estados Unidos de intervenir en México quedó al descubierto no por una filtración, sino porque Trump lo dice sin tapujos. Es así que gracias a sus propias declaraciones uno puede atar cabos y darse cuenta de que mucho de lo que está sucediendo actualmente en nuestro país tiene que ver con ese deseo: justificar que México requiere ayuda, justificar la intervención de la inteligencia y los militares gringos.
Y ya todxs sabemos lo que pasa cuando el ejército gringo interviene en un país para “ayudar”. Por cierto, ¿sí sabían que miles de soldados gringos han sido movilizados a la frontera con México junto con un importante arsenal militar y que hay dos buques de guerra patrullando nuestras costas? Y Claudia Sheinbaum sólo dice que todo esto es en un esquema de cooperación. Bueno…
En fin, la violencia en el mundo tiene que ver con esto mismo. Los tentáculos de Estados Unidos quitando y poniendo presidentes, proveyendo armas, manipulando a las sociedades, y etcétera, lo que ya todxs sabemos o, a estas alturas, deberíamos saber.
Ahora, lo realmente preocupante es que toda esta violencia la estamos viendo en nuestras pantallas en vivo, sin filtros, sin advertencias. ¿No tendrá esto algo qué ver con la violencia que se vive, por ejemplo, en las escuelas? ¿Se acuerdan del maestro que fue apuñalado por un estudiante en CCH Naucalpan? Resulta que no es un caso aislado y que más bien parece un fenómeno cada vez más recurrente en México y en América Latina, por lo que vi en un reportaje de DW.
Así que, ¿qué podemos hacer? Este es –según escucho por todos lados en el yoga– el trabajo y, por lo tanto, el momento del yogui. Porque es cuando más requerimos cultivar conciencia, compasión y servicio. Conciencia para no reproducir la violencia que se nos inocula todos los días a través de las pantallas, compasión para nosotrxs mismos y lxs demás: es natural sentir miedo y sentirnos agobiados, pero todxs estamos caminando el mismo camino; y servicio para, en vez de repudiar a quien considero mi enemigx, tenderle la mano. En la familia, con lxs vecinos, en el trabajo y en la escuela, en fin, en nuestros círculos inmediatos, esto puede hacer la diferencia y como siempre les digo, esta es la verdadera resistencia.
También esta es sólo mi opinión personal y no es importante.
Imagen: Adobe Express

