{"id":584,"date":"2020-05-22T18:31:51","date_gmt":"2020-05-22T18:31:51","guid":{"rendered":"http:\/\/pupiladilatada.com\/blog\/?p=584"},"modified":"2020-09-27T01:11:13","modified_gmt":"2020-09-27T01:11:13","slug":"confesiones-amor-muerte-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/pupiladilatada.com\/blog\/confesiones-amor-muerte-2\/","title":{"rendered":"Confesiones de amor y muerte \u20132da parte\u2013"},"content":{"rendered":"\n<p>\u2013Su nombre era Germaine\u2026 \u2013dice. Su voz se ha tornado melanc\u00f3lica\u2013. Germaine Ducham-Villon\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El teniente hace unas se\u00f1as a su compa\u00f1ero, quien saca del bolsillo de su saco una peque\u00f1a grabadora y la enciende. El otro, por su parte, procede a escribir s\u00f3lo los datos que le parecen importantes, nombres, fechas y lugares en su mayor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Germaine Ducham-Villon\u2026 \u2013repite la mujer casi para sus adentros\u2013 Su llanto, su desesperaci\u00f3n, pero sobre todo sus s\u00faplicas de muerte, ese deseo de morir pronto fue lo que sac\u00f3 a mi hijo del Este y lo trajo a Occidente. Dej\u00f3 Nyitra, los C\u00e1rpatos y la borrascosa tierra que lo vio nacer y se fue a Francia. Corr\u00eda el a\u00f1o de 1814. Cuando lleg\u00f3 a Par\u00eds, los Aliados acababan de restaurar a los Borb\u00f3n en el trono, y Luis XVIII llevaba poco m\u00e1s o poco menos de cuatro meses reinando. Napole\u00f3n estaba exiliado en Elba y Luis XVIII reinaba con el apoyo de pocos, pero de los grandes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u201cLleg\u00f3 a Francia en el h\u00famedo mes de julio, arribando a un Par\u00eds corrompido por los placeres de la carne y controlado por la irreligiosidad. Era un siglo perverso en el que todos los principios se hallaban envenenados. La sociedad parisiense se hallaba envuelta en sutiles velos de codicia y envidia, todo esto a pesar de la nueva constituci\u00f3n, en la cual Luis XVIII hab\u00eda prometido tantas cosas que quedaron s\u00f3lo all\u00ed, en el papel, pues nunca fueron llevadas a la pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi hijo lleg\u00f3 a una Francia que despertaba a la ciencia. Una porci\u00f3n del pueblo, sin embargo, todav\u00eda segu\u00eda acogi\u00e9ndose a los zodiacos y a las magias; incluso entre nobles y ricohombres hab\u00eda quienes gozaban de gran prestigio como alquimistas, buscando lo que s\u00f3lo algunos poseemos: la inmortalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Francia viv\u00eda una transici\u00f3n. El Antiguo R\u00e9gimen estaba debilit\u00e1ndose. En todas las bocas se escuchaban cosas como la libertad, los reg\u00edmenes liberales y democr\u00e1ticos y el constitucionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A ese Par\u00eds lleg\u00f3, a esa ciudad llena de vida y de gente diferente a la que hab\u00eda conocido en toda su vida. Deambul\u00f3 varias noches por la agitada ciudad. Visit\u00f3 elegantes restaurantes, los teatros y las \u00f3peras, y poco a poco se fue introduciendo en el c\u00edrculo de los grandes y poderosos de Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fue a principios de agosto de 1814 cuando la vio por primera vez. La encontr\u00f3 en la calle del brazo de su madre. Era de noche, por ello Germaine y su madre caminaban a paso presuroso seguidas de su mayordomo; mas a mi hijo le bast\u00f3 ese momento para darse cuenta que era ella quien, con sus s\u00faplicas de muerte, le hab\u00eda llevado a Francia. Las sigui\u00f3 de cerca, nunca se percataron de su presencia, doblaron en una calle a la derecha y se metieron justo en la casa de la esquina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hijo volvi\u00f3 la noche siguiente, escal\u00f3 las paredes de la casa de Germaine hasta encontrar su habitaci\u00f3n; se detuvo en su ventana, aguz\u00f3 la vista y logr\u00f3 verla sentada frente a un espejo; lloraba, Germaine lloraba con el rostro escondido entre sus manos. La escena que mi hijo presenci\u00f3 lo embeles\u00f3: all\u00ed estaba ella, con peculiares rizos rojos cay\u00e9ndole en la espalda, con su menudo cuerpo encorvado sobre el peinador, la luz de las velas era tenue, justo como nos agrada&#8230; pero no se entretuvo m\u00e1s tiempo y se alej\u00f3 de all\u00ed, y esa misma noche averigu\u00f3 su nombre y el de su familia. Supo, en efecto, que se llamaba Germaine y que era hija de un importante general del ej\u00e9rcito realista, un dicho Ducham-Villon, y supo, tambi\u00e9n, que estaba comprometida con Fran\u00e7oise Ren\u00e8 D\u2019Esponda, el primog\u00e9nito del procurador del rey.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche mi hijo hizo que abrieran una florer\u00eda, ofreci\u00e9ndole al due\u00f1o bastante dinero; el due\u00f1o, ante las valiosas monedas, accedi\u00f3, advirtiendo que las flores no estaban frescas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Las que lleguen ma\u00f1ana entonces \u2013replic\u00f3 mi hijo\u2013.&nbsp;&nbsp;Llevad un hermoso arreglo, el que mejor os parezca a la casa de los Ducham-Villon. Ma\u00f1ana, a primera hora.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su encargo fue cumplido y, al d\u00eda siguiente, un enorme bouquet llegaba a casa de Germaine. En la tarjeta mi hijo s\u00f3lo escribi\u00f3 las iniciales que conoc\u00e9is, \u201cConde M. N. B.\u201d&nbsp;Y sin duda fue la madre de Germaine quien mayor regocijo tuvo ante el misterioso remitente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1Un conde, Germaine! \u2013dijo con una enorme sonrisa dibujada en el rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Germaine tambi\u00e9n se alegr\u00f3, despu\u00e9s de todo, para ella cualquier hombre era mejor que su prometido, pero su anciano padre replic\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No creo que a D\u2019Esponda le simpatice que su prometida est\u00e9 siendo cortejada por alguien m\u00e1s. \u00a1Marie, ven ni\u00f1a, ven! \u2013 dijo a una criada\u2013. Ll\u00e9vate las flores de aqu\u00ed, deshazte de ellas como puedas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esa misma noche mi hijo volvi\u00f3 a la florer\u00eda y despert\u00f3 al due\u00f1o en la madrugada, le ofreci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s dinero que la noche anterior y le dej\u00f3 pagada una semana, de modo que llegara a diario un ostentoso arreglo floral a Germaine. Con cada bouquet, enviaba hermosas palabras dirigidas a su destinatario.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dos d\u00edas seguidos el padre de Germaine tir\u00f3 a la basura los presentes de mi hijo, pero el resto fue conservado gracias a la intervenci\u00f3n de la madre, quien se hallaba asaz entusiasmada.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Fran\u00e7oise es s\u00f3lo hijo del procurador. Pero \u00e9ste, \u00a1\u00e9ste es un conde!, entraremos a la nobleza si Germaine se&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013La nobleza, querida, \u2013interrumpi\u00f3 su marido\u2013 decae d\u00eda con d\u00eda. Ma\u00f1ana los burgueses lo controlar\u00e1n todo&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1Pero qu\u00e9 cosas dices! Ayer peleaste por Su Majestad y hoy lo condenas a la ruina. \u00a1Ma\u00f1ana ya quiero ver si ser\u00e1s bonapartista!&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Germaine observaba callada. Guardaba todas las misivas de mi hijo y las rele\u00eda en las noches. Sus palabras, llenas de pasi\u00f3n, la embelesaban. A veces, incluso, le bastaba con leer \u201cConde M. N. B.\u201d No sab\u00eda qui\u00e9n era, y \u00a1oh!, \u00bfqui\u00e9n era aquel conde que con simples palabras escritas le robaba el aliento?<\/p>\n\n\n\n<p>En ocasiones mi hijo la sorprendi\u00f3 oliendo el papel donde le escrib\u00eda\u2026 Ol\u00eda a \u00e9l\u2026 y Fran\u00e7oise ol\u00eda s\u00f3lo a ni\u00f1o de teta, pero esos papeles, esos papeles en los que mi hijo escrib\u00eda, exudaban un aroma que a Germaine volv\u00eda loca. Pese a todo, Germaine segu\u00eda implorando la muerte, pues sus casorios con Fran\u00e7oise se acercaban d\u00eda con d\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed lleg\u00f3 la mitad de agosto, y la madre de Germaine, observando la desdicha en los ojos de su hija al hablar de sus desposorios y el rubor en sus mejillas al hablar del conde, corri\u00f3 un d\u00eda al florista para intentar contactar al misterioso \u201cConde M. N. B.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Os digo, madame \u2013insisti\u00f3 el due\u00f1o del local\u2013, que ni yo s\u00e9 de qui\u00e9n se trata, viene s\u00f3lo en las noches y me paga los arreglos de toda la semana, probablemente el lunes venga.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Pues decidle \u2013dijo la se\u00f1ora encolerizada\u2013 que ser\u00e1 un honor para nosotros recibirle. \u00a1Me urge, escuchad, me urge verle antes de que acabe la semana!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La madre de Germaine sali\u00f3 de la florer\u00eda azotando la puerta. Dos d\u00edas despu\u00e9s mi hijo se present\u00f3 en el lugar y el florista se encarg\u00f3 de darle el recado. Lo que hizo entonces mi hijo fue mandar una tarjeta m\u00e1s extensa, excus\u00e1ndose y pidi\u00e9ndole a la madre de Germaine le participara del por qu\u00e9 le urg\u00eda verlo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El bouquet y la misiva llegaron el lunes en la ma\u00f1ana a casa de los Ducham-Villon, y la madre de Germaine acudi\u00f3 inmediatamente al florista y le dej\u00f3 una tarjeta, era la invitaci\u00f3n para la fiesta de compromiso de su hija, invitaci\u00f3n que mi hijo recibir\u00eda hasta ocho d\u00edas despu\u00e9s. Pero ese viernes se enterar\u00eda de todo y un poco m\u00e1s. Ese viernes, las vidas de mi hijo y Germaine cambiar\u00edan por completo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi hijo compr\u00f3 una casa en Par\u00eds, una casa abandonada y descuidada que no se preocup\u00f3 por arreglar. S\u00f3lo acondicion\u00f3 el ala oeste, la cual decor\u00f3 suntuosamente. Y precisamente la noche del viernes, mi hijo, extra\u00f1amente, se encontraba en su casa inusualmente aburrido, cogi\u00f3 un libro y se sent\u00f3 en el \u00fanico sill\u00f3n que ten\u00eda; comenz\u00f3 a hojear el manuscrito, incluso el contenido le aburr\u00eda. Mi hijo no pod\u00eda creer que ayer todo le apasionaba, cada estrella, cada humano y cada uno de sus movimientos se transformaban en un mundo de colores y texturas embelesando sus sentidos, pero esa noche, algo le hab\u00eda arrastrado a casa muy temprano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo viernes, decenas de pelucas perfumadas y rostros polveados conversaban y re\u00edan en casa de los Ducham-Villon. Germaine observaba con sus verdes ojos a su padre, quien, ataviado con su uniforme del ej\u00e9rcito y luciendo sus numerosas insignias, conversaba alegremente con el procurador del Rey. Su madre, por su parte, estrujaba entre sus largas manos un pa\u00f1uelo mientras miraba hacia la calle, esperaba lo mismo que ella: ver llegar al misterioso conde que hac\u00eda temblar las simientes de su mundo. Pero nunca lleg\u00f3. El florista no pod\u00eda contactar a mi hijo y \u00e9l no pensaba acudir al florista sino hasta el siguiente lunes. No, el misterioso conde jam\u00e1s llegar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Germaine estaba sofocada. No soportaba las caras sonrientes como bufones que le deseaban bienaventuranzas, no soportaba sus abrazos y sus palabras, no soportaba mirar a Fran\u00e7oise y encontrar en \u00e9l un rostro desganado y afilado, de ojos c\u00f3ncavos y sonrisas desanimadas. No soportaba las palabras que le dirig\u00eda mientras la miraba de esa forma sosa y enamorada, mientras que las frases que le dirig\u00eda el conde en sus misivas retumbaban en sus o\u00eddos como el sonido de un gongo, hac\u00edan sudar sus manos y revolotear mariposas en su est\u00f3mago; su prometido, entre tanto, s\u00f3lo le causaba repulsi\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Germaine decidi\u00f3 entonces salir de su casa. Nadie lo not\u00f3, era su fiesta y nadie not\u00f3 su huida. Sali\u00f3 a la oscura calle, estaba lloviznando. Corri\u00f3 a trav\u00e9s de las callejas exponi\u00e9ndose a que alg\u00fan villano le hiciera da\u00f1o, mas para ella cualquier cosa era mejor que continuar en aquella hip\u00f3crita fiesta. Continu\u00f3 caminando hacia la nada, la lluvia hab\u00eda incrementado. Apenas pod\u00eda cargar con su vestido color uva que le pesaba pues se encontraba bastante mojado\u2026 y all\u00e1 en lontananza, distingui\u00f3 una casa abandonada, ah\u00ed se refugiar\u00eda, nadie la encontrar\u00eda ah\u00ed en lo que encontraba la forma de huir de Par\u00eds.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Corri\u00f3 hacia la casa y, una vez all\u00ed, forz\u00f3 el cerrojo algo oxidado y entr\u00f3. La casa estaba vac\u00eda, oscura y sucia, pero era mejor que los h\u00famedos exteriores. Con la respiraci\u00f3n agitada y con un nudo en la garganta, no pudo m\u00e1s, y rompi\u00f3 a llorar.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1\u00bfPor qu\u00e9?! \u2013grit\u00f3\u2013 \u00a1\u00bfPor qu\u00e9 yo, Dios m\u00edo?! \u00a1Yo&#8230; yo entre tantas! Por favor, Se\u00f1or, auxiliad a esta hija que hac\u00e9is sufrir en la tierra&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces mi hijo la escuch\u00f3, reconoci\u00f3 los sollozos que le hab\u00edan sacado de su tierra. Era ella, Germaine en sus dominios. Mi hijo sali\u00f3 de la estancia en que se encontraba y camin\u00f3 hacia las escaleras. Todo estaba muy oscuro y el sonido de la lluvia opacaba todos los dem\u00e1s. Camin\u00f3 sigilosamente, baj\u00f3 las escaleras casi sin rozar el suelo y se ocult\u00f3. Germaine estaba sentada en el piso junto a la puerta; ten\u00eda las piernas recogidas y jalaba sus rojos cabellos cual si loca estuviese. Mi hijo la mir\u00f3 llorar largo rato hasta que algo en su lozana piel, en su carne, en su tibia sangre le llam\u00f3. Se lami\u00f3 los labios y la observ\u00f3. Lanz\u00f3 un gemido, y fue entonces cuando Germaine logr\u00f3 percatarse de su presencia, alz\u00f3 la vista y lo vio all\u00ed, escondido entre las sombras.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Lo siento, monsieur \u2013se excus\u00f3 poni\u00e9ndose de pie r\u00e1pidamente y enjug\u00e1ndose las l\u00e1grimas\u2013. Cre\u00ed que la casa estaba abandonada&#8230; yo\u2026 yo le juro que jam\u00e1s osar\u00eda&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Lo s\u00e9, Germaine \u2013la interrumpi\u00f3. Su voz la estremeci\u00f3. Era una voz con la que Germaine hab\u00eda estado so\u00f1ando. Abri\u00f3 mucho los ojos, pues se sorprendi\u00f3 de que supiera su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfC\u00f3mo sab\u00e9is qui\u00e9n soy? \u2013pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Conozco a todos en Par\u00eds \u2013contest\u00f3, acerc\u00e1ndose a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando la luz blanca de la luna que se infiltraba por las ventanas lo ilumin\u00f3, Germaine descubri\u00f3 que esa voz grave de hombre maduro pertenec\u00eda s\u00f3lo a un rapaz.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Sois muy joven&#8230; \u2013dijo sorprendida. \u00c9l sonr\u00edo, y \u00a1qu\u00e9 sonrisa! Germaine pudo sentir su piel erizarse. Nunca, en sus veinte a\u00f1os hab\u00eda visto mejor sonrisa\u2013. Monsieur \u2013dijo Germaine inmediatamente para ocultar su espasmo\u2013 ha sido un placer, pero no quiero importunaros. Siento haber entrado sin&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estaba pronta a darse la vuelta y marcharse, pero mi hijo la cogi\u00f3 por un brazo y la detuvo. Se acerc\u00f3 a ella y la mir\u00f3. Germaine fue incapaz de pensar, una oleada de emociones la invadi\u00f3 en ese momento, los ojos \u00edndigo de mi hijo le ofuscaron el cerebro y su mirada detuvo su respiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi hijo comenz\u00f3 a estrujarle el brazo con m\u00e1s fuerza. Ella estaba absorta, hasta que comenz\u00f3 a sentir dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Me lastim\u00e1is&#8230; \u2013dijo al fin con el poco aliento que ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y la solt\u00f3. Mi hijo se excus\u00f3, se excus\u00f3 como pudo, a punto estuvo de ponerse de hinojos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Ojal\u00e1 todos fuesen la mitad de caballero de lo que sois vos \u2013dijo Germaine con todo el aplomo que le fue posible; pensando en esa escena y en su prometido, no pudo evitarlo y se ech\u00f3 a llorar de nuevo\u2013. Lo siento&#8230; lo siento&#8230; \u2013dec\u00eda, pero no pod\u00eda parar. Entonces mi hijo la abraz\u00f3 y Germaine pudo sentir en torno a s\u00ed sus fuertes brazos, tan diferentes a las enclenques extremidades de Fran\u00e7oise.&nbsp;&nbsp;La aferr\u00f3 a \u00e9l y ella enjug\u00f3 sus l\u00e1grimas en su regazo\u2013. Lo siento, monsieur, en verdad lo siento. Estoy muy avergonzada&#8230; \u2013dijo Germaine separ\u00e1ndose de aquel cuerpo que la estaba condenado, literalmente, al infierno.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Podr\u00edais cont\u00e1rmelo \u2013dijo mi hijo\u2013. Las penas compartidas son menos dolorosas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No \u2013contest\u00f3 ella\u2013, no quiero quitaros m\u00e1s tiempo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No me quit\u00e1is el tiempo. Tengo todo el tiempo del mundo. Literalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Es s\u00f3lo que&#8230; no creo que sea&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfConveniente? \u2013la interrumpi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Pues&#8230; s\u00ed, es un asunto muy privado&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Os cas\u00e1is \u2013asegur\u00f3 mi hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Germaine lo mir\u00f3 sorprendida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfC\u00f3mo lo sab\u00e9is? \u2013pregunt\u00f3, olvidando que deseaba irse.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Ya os dije que conozco a todos en Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Calumnias. Mi hijo pod\u00eda leer sus pensamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Pues s\u00ed&#8230; me caso&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y Germaine rompi\u00f3 a llorar de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No llor\u00e9is m\u00e1s, mademoiselle&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Es que no entend\u00e9is&#8230; \u2013grit\u00f3 Germaine\u2013 Yo no le amo, ni siquiera me simpatiza. Mi padre me obliga por fines que desconozco&#8230; Hoy es mi fiesta de compromiso, y sal\u00ed corriendo porque no soporto que me feliciten por algo que no me causa la menor felicidad&#8230; \u00a1Oh, Dios! Pero \u00bfqu\u00e9 estoy diciendo? Probablemente conoc\u00e9is a mi prometido&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfC\u00f3mo puedo conocerle si no fui invitado a vuestra fiesta?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Conoc\u00e9is a todos en Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi hijo ri\u00f3 a voz en cuello ante aquella afirmaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Conozco a muchos, s\u00ed, pero no a Fran\u00e7oise Ren\u00e8 d\u2019Esponda. Quiero decir, no en persona.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1Qu\u00e9 mejor! \u2013dijo ella\u2013 Es decir, no es una mala persona, simplemente, no imagino el resto de mis d\u00edas con \u00e9l&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Es un buen partido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1\u00bfUn buen partido?!&#8230; \u00a1\u00bfEl hijo del procurador del Rey?! En todo caso los hay mejores&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfConoc\u00e9is a alguien mejor? \u2013pregunt\u00f3 mir\u00e1ndola de aquella manera que Germaine no resist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Bueno&#8230; no le conozco precisamente \u2013contest\u00f3 ella bajando la mirada\u2013. Es decir, me corteja \u00bfsab\u00e9is? Me manda flores diario.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no despos\u00e1is con \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No le conozco \u2013dijo Germaine con la cabeza gacha\u2013, y sin embargo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ojos verdes de Germaine se perdieron, y mi hijo adivin\u00f3 de nuevo sus pensamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Mademoiselle \u2013dijo mientras le tomaba las manos\u2013, \u00bfser\u00e1 posible que am\u00e1is ciegamente?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Germaine se retir\u00f3 con prontitud y le dio la espalda. Se dio cuenta de que estaba confiando en un desconocido cuyas manos estaban inusualmente fr\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No platiqu\u00e9is nada de esto con mis padres si les conoc\u00e9is \u2013dijo acto seguido\u2013. Soy una tonta por confiaros cosas que no os interesan.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Camin\u00f3 presurosa hacia la puerta, y en una fracci\u00f3n de segundo mi hijo se interpuso entre ella y la puerta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Contestadme, por favor \u2013suplic\u00f3\u2013. \u00bfAm\u00e1is al hombre que os pretende?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1Monsieur! \u2013grit\u00f3 ella indignada.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Miradme, Germaine \u2013dijo mientras le acariciaba el rostro. Germaine lo mir\u00f3 como se lo pidi\u00f3. Lo ten\u00eda tan cerca, pod\u00eda sentir y escuchar su respiraci\u00f3n. \u00c9l, por su parte, escuchaba el latir de su coraz\u00f3n y el suave correr de la sangre por sus venas. Despu\u00e9s mir\u00f3 sus labios, se acerc\u00f3 a ellos y los roz\u00f3 con los suyos. Germaine sinti\u00f3 de nuevo esa particular frialdad de su piel en la suya tan tibia. Bruscamente, \u00e9l la apart\u00f3 de s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Idos, Germaine \u2013rog\u00f3 repentinamente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces Germaine lo supo. Se acerc\u00f3 de nuevo a \u00e9l y le susurr\u00f3:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Sois vos&#8230; el conde \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013El conde, s\u00ed, y algo m\u00e1s&#8230; \u00a1Idos antes de que ocurra una tragedia!&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hijo se alej\u00f3 corriendo escaleras arriba. Germaine lo sigui\u00f3, pero no pudo abrir la puerta de la estancia en d\u00f3nde se ocult\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero Germaine no volvi\u00f3 a su casa esa noche. No quer\u00eda regresar inevitablemente a los brazos de Fran\u00e7oise cuando hab\u00eda sido estrujada entre los brazos de un hombre que sin duda era el Conde M. N. B. Ella amaba las misivas del misterioso conde; y ahora amaba ese rostro y ese cuerpo que abrasaba su piel.<\/p>\n\n\n\n<p>La sed despert\u00f3 a mi hijo la noche siguiente. Tama\u00f1a sorpresa se llev\u00f3 cuando descubri\u00f3 a Germaine durmiendo ah\u00ed, en el fr\u00edo piso de m\u00e1rmol al pie de las escaleras. Entonces ella se despert\u00f3, y mi hijo le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Esperadme aqu\u00ed, amada Germaine. Os traer\u00e9 una muda y comida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y sali\u00f3. Estuvo fuera un par de horas, cuando regres\u00f3, su aspecto sin duda era diferente, m\u00e1s humano. Tra\u00eda consigo varios vestidos que hab\u00eda robado en las mejores casas; le ofreci\u00f3 tambi\u00e9n comida, comida que, por su puesto, tambi\u00e9n hab\u00eda robado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella cen\u00f3 con prontitud, no hab\u00eda comido en todo un d\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo momentos de silencio durante los cuales se miraron, pero Germaine no pudo m\u00e1s con su incertidumbre y comenz\u00f3 a atestarlo de preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Decidme vuestro nombre&#8230; os lo suplico. \u00bfQui\u00e9n sois?&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 dorm\u00eds todo el d\u00eda y viv\u00eds de noche?&#8230; \u00a1Vuestro nombre, por Dios!&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Marius Niculae\u2026 \u2013contest\u00f3 mi hijo con esa voz grave que le caracteriza, y orgulloso, a\u00f1adi\u00f3\u2013: Conde de Nyitra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces se acerc\u00f3 m\u00e1s a ella y la tom\u00f3 por el talle atray\u00e9ndola a \u00e9l. De una forma extra\u00f1a, Germaine ten\u00eda miedo, pero en la misma medida se sent\u00eda atra\u00edda por \u00e9l. Su pecho sub\u00eda y bajaba, ten\u00eda la respiraci\u00f3n agitada. Cerr\u00f3 los ojos, quer\u00eda sentir de nuevo esos fr\u00edos labios sobre los suyos, pero mi hijo la solt\u00f3 y la apart\u00f3 de \u00e9l, dici\u00e9ndole:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013El bien y el mal nos separan en esta vida y lo har\u00e1n en la otra. Voy a llevaros a vuestra casa.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1No! \u2013chill\u00f3 Germaine\u2013 Quiero quedarme aqu\u00ed, con vos \u2013Germaine no quer\u00eda moverse de all\u00ed. Hab\u00eda encontrado a ese hombre por fin, lo ten\u00eda enfrente, lo amaba sin cuestionamientos, \u00bfpor qu\u00e9 quer\u00eda dejarla ir?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No, Germaine. No sab\u00e9is lo que dec\u00eds&#8230; \u2013dijo mi hijo alej\u00e1ndose de ella.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1Lo quiero as\u00ed! \u2013replic\u00f3 Germaine\u2013 \u00bfPor qu\u00e9 me hab\u00e9is mandado tantas flores, por qu\u00e9 tanta insistencia si ibais a dejarme ir?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No pens\u00e9 teneros tan cerca. Mi madre me advirti\u00f3 que vivir entre vosotros me llevar\u00eda a la locura por amarles, por querer poseerles y dudar al escoger entre vuestras vidas y nuestros placeres. Pero a\u00fan as\u00ed lo hice, he vivido entre vosotros y les he amado, los he visto y los he pose\u00eddo&#8230; pero vos&#8230; \u00a1me llevar\u00e9is a la ruina!&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;S\u00ed, le advert\u00ed varias veces los peligros que supon\u00edan vivir como un humano entre humanos, pero nunca me escuch\u00f3, y ahora ah\u00ed estaba, enamorado hasta los huesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Germaine no dijo nada y se acerc\u00f3 de nuevo a \u00e9l. Mir\u00f3 su rostro con detenimiento, su p\u00e1lido rostro&#8230; Con su mano tr\u00e9mula roz\u00f3 sus fr\u00edos labios entreabri\u00e9ndolos, dejando al descubierto dos extra\u00f1os caninos\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Es nuestro vampiro, sin duda&#8230; \u2013interrumpe el teniente. La mujer frunce el ce\u00f1o, ofendida por la interrupci\u00f3n\u2013. Dice usted que ten\u00eda el rostro inusualmente p\u00e1lido, la piel fr\u00eda y los caninos\u2026 Se ha encontrado con el florista s\u00f3lo en las noches, lo mismo que con la dicha Germaine. No hay duda de que es nuestro vampiro. Y las iniciales casi coinciden\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfMe permitir\u00e9is terminar? \u2013pregunta la mujer con una voz que hace temblar las cimientes de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Por su puesto. Contin\u00fae por favor\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Continuar\u00e1&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-text-align-right has-cyan-bluish-gray-color\"><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.instagram.com\/fotografoviajero\/\" target=\"_blank\">Foto: Jos\u00e9 Jim\u00e9nez<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/pupiladilatada.com\/blog\/confesiones-amor-muerte-fin\/\" target=\"_blank\">Confesiones de amor y muerte: \u00daltima parte<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/pupiladilatada.com\/blog\/cuento-magdalena-perez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Confesiones de amor y muerte: Primera parte<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2013Su nombre era Germaine\u2026 \u2013dice. Su voz se ha tornado melanc\u00f3lica\u2013. 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