{"id":587,"date":"2020-05-23T21:47:07","date_gmt":"2020-05-23T21:47:07","guid":{"rendered":"http:\/\/pupiladilatada.com\/blog\/?p=587"},"modified":"2020-09-27T01:12:32","modified_gmt":"2020-09-27T01:12:32","slug":"confesiones-amor-muerte-fin","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/pupiladilatada.com\/blog\/confesiones-amor-muerte-fin\/","title":{"rendered":"Confesiones de Amor y Muerte \u2013Fin\u2013"},"content":{"rendered":"\n<p>\u2013Dado que las extra\u00f1as peculiaridades de mi hijo no atemorizaron a Germaine, se sinti\u00f3 doblemente atra\u00eddo por ella, se le acerc\u00f3 lentamente y la bes\u00f3\u2026 y Germaine fue incapaz de pensar. A partir de esa noche todo cambi\u00f3. Mi hijo le cont\u00f3 todo, le habl\u00f3 de su infancia, de su padre y, por su puesto, de m\u00ed. Germaine procedi\u00f3 entonces a contarle acerca de ella. Y esa misma noche, en los albores del alba, decidieron matar a Fran\u00e7oise.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u201cMi hijo entr\u00f3 sin dificultad hasta la misma habitaci\u00f3n del prometido de su amada y le encontr\u00f3 llorando frente a un retrato de Germaine. Fran\u00e7oise se puso de hinojos ante mi hijo suplicando por su vida, pero \u00bfqu\u00e9 vampiro, teniente, tiene piedad de sus v\u00edctimas? Mi hijo le encaj\u00f3 los afilados caninos en el cuello y le desgarr\u00f3 la piel, bebiendo hasta el \u00faltimo sorbo de sangre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Con Fran\u00e7oise muerto, Germaine y \u00e9l acordaron que ella volver\u00eda a su casa, pues vivir con mi hijo supon\u00eda peligros para su salud, pero a\u00fan en su casa ella ya no podr\u00eda llevar una vida normal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi hijo la visitaba todas las noches. En la rec\u00e1mara de Germaine, a solas, a la luz de las velas, hablaban de esto y de esto otro. Frecuentemente mi hijo se alejaba hasta el otro extremo de la habitaci\u00f3n, argumentando que la suave piel de su amada y su tibia sangre lo volv\u00edan loco. \u00a1Y a ella c\u00f3mo le gustaba volverlo loco! \u00a1C\u00f3mo le gustaba acercarse a \u00e9l y estremecer sus entra\u00f1as! Le gustaba que mi hijo temblara ante su sola presencia, le gustaba a ella temblar ante el roce de las fr\u00edas manos de mi Marius. Se deseaban, se reclamaban el uno al otro, pero claro, ella estaba viva, \u00bfy \u00e9l? \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan entonces&#8230;? Y a Germaine se le ocurri\u00f3 una grandiosa y est\u00fapida idea.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Convertidme, Marius \u2013dijo una noche a su o\u00eddo. \u00c9l volte\u00f3 a verla con esa mirada que la enardec\u00eda, frunci\u00f3 el ce\u00f1o y a ella no le gustaron sus palabras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013La existencia eterna no es tolerable. No quiero condenaros a vagar para siempre por este mundo. Tampoco deseo condenaros a los infiernos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00a1En verdad la amaba, teniente, ni siquiera yo puedo creerlo! Aquel chico de Nyitra, aquel al que nunca prestaron demasiada atenci\u00f3n en Csejhte pero que era bien acechado en la provincia por las chicas, perseguido por decenas de jovencitas que amaban su bien formado cuerpo y su hermoso rostro; amaban al m\u00e1s callado y m\u00e1s joven cazador de los hijos de los condes que galopaba gallardo en su caballo azabache; amaban su sonrisa infantil, sus rizos de \u00e9bano y sus ojos \u00edndigo; amaban que las desairase y que la siguiente noche las buscase para satisfacer sus placeres. S\u00ed, aquel vampiro solitario cuyas presas eran ahora puramente humanas la amaba en verdad, no a una h\u00fangara, no a una de su especie, sino a ella, a Germaine Ducham-Villon. Mi hijo, que era todopoderoso, sucumbi\u00f3 ante una mirada, ante una sonrisa. La amaba y por ello no quer\u00eda convertirla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A mi hijo nunca le gust\u00f3 la idea de vivir eternamente, vagando entre los mundos, condenado, ni vivo ni muerto, pero fue la \u00fanica manera que tuve para salvarlo de una muerte segura. La peste atac\u00f3 Nyitra, y mi hijo fue contagiado en una de sus muchas visitas a las aldeanas. La fiebre y los malestares respiratorios lo despertaban todas las noches, y yo s\u00f3lo pod\u00eda observar su sufrimiento, escuchar sus gritos de agon\u00eda, observar su piel, p\u00e1lida y apergaminada, ya pegada a los huesos; sus rizos negros que parec\u00edan parcas pelusas en su cabeza; y sus ojos \u00edndigo que me miraban detr\u00e1s de una cortina blancuzca. Marius, por su extra\u00f1a y descarada conducta, era mi hijo predilecto y no iba a dejarlo morir, entonces no tuve otra opci\u00f3n que convertirlo. Mi hijo amaba a Germaine y no la condenar\u00eda, y ella no cuestion\u00f3 su decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pas\u00f3 el tiempo, y las visitas del m\u00e9dico no se hicieron esperar en la casa del general Ducham-Villon. Germaine comenz\u00f3 a verse algo enferma. Al principio el m\u00e9dico asegur\u00f3 que podr\u00eda estar deprimida dada la muerte de Fran\u00e7oise, mas conforme los meses fueron pasando, le diagnostic\u00f3 sonambulismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a todo, Germaine fue comprometida de nuevo. Pero su prometido muri\u00f3 v\u00edctima de una mordedura en el cuello y desangrado, justo como hab\u00eda muerto el primog\u00e9nito del procurador del Rey. Nadie quiso comprometerse con ella desde entonces. La se\u00f1ora Ducham-Villon esper\u00f3 enloquecida al \u201cConde M. N. B\u201d, mientras que a Germaine le diagnosticaron esta vez vampirismo. Pero no, teniente, Germaine no sufr\u00eda vampirismo, ni sonambulismo, estaba enferma de amor, enferma de mi Marius, quien la hac\u00eda suspirar de amor y soltar m\u00e1s de un jadeo en una noche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Con \u00e9l r\u00edo, llor\u00f3, vivi\u00f3 y muri\u00f3. Dej\u00f3 de salir a la calle. Dej\u00f3 de tolerar la luz del sol. Olvid\u00f3 los amaneceres y los ocasos. La noche se convirti\u00f3 en su nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces murieron. Los<strong>&nbsp;<\/strong>padres de Germaine murieron bajo el beso mortal de mi hijo. Familiares y amigos la visitaron, y ella los recibi\u00f3 espor\u00e1dicamente, por ello, dejaron de frecuentarla. Se ausent\u00f3 de la vida social parisina durante diez a\u00f1os, lo mismo que Marius. Y entonces decidieron viajar a Nyitra y se instalaron en Csejthe. Los aldeanos se sorprendieron. Tras mi fat\u00eddica muerte, Csejthe hab\u00eda estado abandonado durante d\u00e9cadas, ahora un heredero de los \u00faltimos condes hab\u00eda sobrevivido y hab\u00eda regresado con una hermosa esposa francesa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los nuevos condes ofrecieron numerosas recepciones en el castillo, la mayor\u00eda de ellas mascaradas, y la nobleza aleda\u00f1a estaba contenta con los j\u00f3venes condes de Nyitra; los aldeanos, en cambio, se sintieron amenazados de que dos extra\u00f1as criaturas habitasen de nuevo el castillo maldito. Y es que a los condes no se les ve\u00eda durante el d\u00eda, ni la servidumbre del castillo sab\u00eda de ellos hasta que el sol se ocultaba; era la condesa quien sal\u00eda un par de veces a la semana para ordenar lo que fuese necesario. Pero era imposible coincidir con los condes, a quienes s\u00f3lo se les ve\u00eda en las noches, entreg\u00e1ndose a extra\u00f1os placeres en su romance con la muerte. Hasta que, como va dicho, diez a\u00f1os despu\u00e9s de haberse conocido y de vivir una vida envilecida entre los C\u00e1rpatos, decidieron desafiar las leyes del ocultismo y regresaron a Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1Los condes Marius y Germaine de Nyitra!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Recuerdo esa noche. Recuerdo al lacayo pronunciar sus nombres y recuerdo las caras francesas verlos con estupor. El rostro lustroso de mi hijo iluminaba los ojos de los presentes; la palidez opaca de Germaine y las ojeras alrededor de sus ojos verdes sobresaltaron a sus antiguos conocidos. \u00bfD\u00f3nde hab\u00eda estado? \u00bfPor qu\u00e9 se hab\u00eda ido? \u00a1\u00bfQu\u00e9 importaba eso ahora, diez a\u00f1os despu\u00e9s?! All\u00ed estaba ella, en las Tuller\u00edas, en el \u00faltimo a\u00f1o de reinado de Luis XVIII, con su marido, el conde de Nyitra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero con el tiempo volvieron a desaparecer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi Marius segu\u00eda igual. Segu\u00eda teniendo los mismos ojos, la misma mirada, la misma sonrisa. Germaine, en cambio, hab\u00eda cambiado, las arrugas se concentraron en torno a sus ojos y sus labios, anta\u00f1o tan tiernos y j\u00f3venes; las canas blanquearon su cabello tan rojo, y las manchas aparecieron en sus blancas manos. Las enfermedades comenzaron a acosarla. La debilidad no le permit\u00eda seguir despierta todas las noches. Y entonces le pidi\u00f3 a su amado que se fuera, no por esa noche, sino para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi hijo era tan joven, y ella, una anciana. Ya no era la misma Germaine de cuerpo \u00e1gil y menudo, ya no ten\u00eda aquellos rizos rojos ni aquellos hermosos ojos verdes de los que mi hijo se hab\u00eda enamorado, en su lugar s\u00f3lo estaba la mirada de la muerte, de la verdadera muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y Marius se fue pese a sus s\u00faplicas, pese a las l\u00e1grimas de sal de Germaine y a las suyas de sangre. Se fue. Dijo a Germaine, y posteriormente a m\u00ed, que se enterrar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Germaine escuch\u00f3 su voz y tembl\u00f3 ante ella hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida. Tuvo muy vivo el recuerdo de su sonrisa, de sus ojos y de sus labios; de sus besos como fr\u00edos torbellinos que le robaban hasta el \u00faltimo aliento; de su piel que la envolv\u00eda con una monstruosa pasi\u00f3n que nada tiene que ver con el amor humano sino con la carne humana. Su amor y sus placeres estaban m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal. No podr\u00edais entenderlo, teniente, tendr\u00edais que haberlos visto juntos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Germaine muri\u00f3 una noche de abril, no tuvo miedo a la muerte. Tuvo miedo a no volver a sentir las manos de su amado nunca m\u00e1s sobre su cuerpo, tuvo miedo a no sentir sus fr\u00edos labios sobre los suyos. Tuvo miedo a dejarlo para siempre en este mundo, condenado a vagar entre las sombras por la eternidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si ma\u00f1ana, el mes pr\u00f3ximo, o el siglo siguiente, mi hijo logre arrebatar el aliento a alguien m\u00e1s. De lo que s\u00ed estoy segura, es que nadie se lo arrebatar\u00e1 a \u00e9l como logr\u00f3 hacerlo ella.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Germaine Ducham-Villon muri\u00f3 y la enterraron para siempre. Una parte de mi Marius muri\u00f3 con ella, y \u00e9l se enterr\u00f3, pero despertar\u00e1.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer calla. La madrugada est\u00e1 ya muy avanzada. El teniente se remueve en su asiento y el otro hombre cambia el peso de su cuerpo de una pierna a la otra.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Entonces, se\u00f1ora \u2013dice el teniente acto seguido\u2013, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 su hijo ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Mi hijo, teniente, como veis, no s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e9. Eso fue lo \u00faltimo que supe de \u00e9l. Y yo en verdad tengo que irme antes de que amanezca.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Me temo que eso ser\u00e1 imposible, se\u00f1ora. Tiene usted que confesar ante las personas pertinentes y revelarnos el paradero de su hijo, y a\u00fan as\u00ed, no creo que salga de aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La mujer alza una ceja, y su voz, cual si fuese un estruendo del otro mundo, resuena en la estancia:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00a1Confieso, teniente, que secuestr\u00e9 y asesin\u00e9 a poco m\u00e1s de seiscientas jovencitas, preferentemente v\u00edrgenes, para ba\u00f1arme en su sangre y alimentarme con ella! \u00a1\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s quer\u00e9is?! \u00a1\u00bfDetalles, teniente, quer\u00e9is detalles?! \u00a1Bien! Las llevaba, mediante enga\u00f1os, a Csejthe. Una vez all\u00ed, y una vez maniatadas, las flagelaba hasta que la piel de sus j\u00f3venes cuerpos se desgarraba; les pegaba atizadores enrojecidos al fuego en sus pieles, les cortaba los dedos, les arrancaba la piel de los lugares m\u00e1s sensibles con tijeras de plata, y si sus gritos me fatigaban, les cos\u00eda la boca. Los muros, los techos y mis vestidos blancos terminaban te\u00f1idos del rojo de su sangre. \u00bfSuficiente, teniente? \u00bfO quer\u00e9is m\u00e1s detalles?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El teniente, cubierto por una fina pel\u00edcula de sudor, se pone de pie y, con la voz tr\u00e9mula, lo que dice:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Suficiente, se\u00f1ora. Tenemos m\u00e1s informaci\u00f3n de la que nuestra instituci\u00f3n ha recogido en a\u00f1os. Ahora s\u00f3lo nos falta cazar a su hijo\u2026 Marius Niculae\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Acto seguido se dirige a la puerta, est\u00e1 pronto a abrirla cuando la mujer, en una fracci\u00f3n de segundo, se ha interpuesto entre \u00e9l y la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No ir\u00e9is a dejarme aqu\u00ed, teniente&#8230; \u2013dice con una voz y una mirada que se antojan sumamente dulces.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Me temo que s\u00ed, se\u00f1ora \u2013contesta el teniente con todo el aplomo que le es posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces la mujer sonr\u00ede mostrando sus blancos y afilados caninos, rompe las esposas que le rodean las mu\u00f1ecas. El otro hombre se sobresalta y corre a auxiliar a su superior, pero la mujer lo detiene por el cuello; el hombre no logra comprender c\u00f3mo lo hace, si est\u00e1 a dos metros lejos de \u00e9l, pero una fuerza invisible le oprime el cuello y lo imposibilita. Mientras, la mujer, con su mano izquierda estirada hacia atr\u00e1s ocup\u00e1ndose del importuno, muerde el cuello al teniente y le desgarra la piel. Su vestido blanco vuelve a ser rojo, como cientos de a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Os dije que en la madrugada ser\u00eda libre de nuevo \u2013dice la mujer con la boca cubierta de sangre mientras el cuerpo del teniente yace desangrado en el piso.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez muerto el teniente, la mujer se ocupa del otro hombre, lo levanta con una fuerza sobrenatural y lo sienta en la silla que ha sido ocupada por el teniente durante toda la noche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Entregar\u00e9is este informe a las personas pertinentes \u2013dice mientras le asesta un golpe en el rostro para que reaccione\u2013. \u00a1Apuntad! \u2013ordena.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre, con el poco aliento que le queda, obedece las \u00f3rdenes de la mujer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Poned la fecha en el informe\u2026 eso es, muy bien. Que no haya duda que despu\u00e9s de cuatrocientos a\u00f1os la condesa de Nyitra y su hijo siguen reinando sobre esta tierra. Y mi nombre\u2026 escribid mi nombre bien claro\u2026 \u00a1con \u201cz\u201d, idiota! Eso es\u2026 Dejadme ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces la mujer arrebata los papeles al hombre y lee con satisfacci\u00f3n las \u00faltimas dos palabras que paralizar\u00e1n al mundo tan pronto se den a conocer: \u201cErz\u00e8beth Bathory\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fin<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-text-align-right has-cyan-bluish-gray-color\"><a href=\"Foto: Jos\u00e9 Jim\u00e9nez\">Foto: Jos\u00e9 Jim\u00e9nez<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/pupiladilatada.com\/blog\/cuento-magdalena-perez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Confesiones de amor y muerte: 1era parte<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/pupiladilatada.com\/blog\/confesiones-amor-muerte-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Confesiones de amor y muerte: 2da parte<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2013Dado que las extra\u00f1as peculiaridades de mi hijo no atemorizaron a Germaine, se sinti\u00f3 doblemente atra\u00eddo por ella, se le acerc\u00f3 lentamente y la bes\u00f3\u2026 y Germaine fue incapaz de&#8230;<\/p>\n<div class=\"more-link-wrapper\"><a class=\"more-link\" href=\"http:\/\/pupiladilatada.com\/blog\/confesiones-amor-muerte-fin\/\">Sigue leyendo<span class=\"screen-reader-text\">Confesiones de Amor y Muerte \u2013Fin\u2013<\/span><\/a><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":542,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sfsi_plus_gutenberg_text_before_share":"","sfsi_plus_gutenberg_show_text_before_share":"","sfsi_plus_gutenberg_icon_type":"","sfsi_plus_gutenberg_icon_alignemt":"","sfsi_plus_gutenburg_max_per_row":"","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[21,22],"class_list":["post-587","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos","tag-cuento","tag-cuentos","entry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.8 - 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