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De que el fútbol nos une

Estaba reacia del Mundial por la corrupción de la FIFA. Después la fiesta empezó y han sido momentos muy gratos de hermandad y disfrute.

No lo voy a negar, me cuesta mucho trabajo no intensear. No puedo evitar observar que mientras todos estamos muy distraídos con el Mundial, la ultraderecha toma todos, casi todos los gobiernos de América Latina. O en Europa se busca aprobar leyes para que se tenga acceso a los chats privados de los ciudadanos. No vayamos muy lejos, México no ha reculado en aquello de registrar las líneas telefónicas. Ahora hay un ultimátum. ¿Los números que terminan en 0 serán los primeros en ser cancelados? ¿Servirán de ejemplo para todos los demás?

Y, pese a todo, el fútbol nos une. Sí lo hace, aunque ahí les va un intenseo más: en las playeras de los jugadores hay una leyenda que dice “Futbol unites us” seguida por el logo de la FIFA. Cosa que es absolutamente una hipocresía, porque en esta justa, la FIFA se ha encargado, al contrario, de segregarnos: los ricos en los estadios, los demás en la plaza pública. 

Estados Unidos, por su parte, ha dado muestra de su incipiente fascismo con el trato que ha dado, por ejemplo, a la selección de Irán fuera y dentro de la cancha no permitiendo la entrada a su equipo de técnico o marcando un fuera de lugar que a todas luces no lo era. Otras naciones han sufrido tratos parecidos: a Cabo Verde impusieron una VISA de hasta 15 mil dólares, ¡¿quién puede pagar eso?! 

Pero volvamos a eso de que el fútbol nos une. Porque lo cierto es que México ha dado muestra de hermandad y recibimiento. Ya todos sabemos lo agradecidos que están los iraníes por la acogida que se les dio en Tijuana: enchina la piel ver a los niños acercándose a pedirles su autógrafo a los seleccionados de Irán. 

También se nos ha olvidado aquello de chairos y fifís, nos hemos dejado de enfrentar porque si nos cae bien o no Claudia Sheinbaum y las familias y los amigos vuelven a juntarse en torno de la selección mexicana que, además, ha dado una de sus mejores actuaciones. 

Ya les había contado en un post anterior que antes disfrutaba mucho el fútbol, así que bastó el primer juego de México para engancharme fácilmente. Recordé el deleite que es ver jugar a la selección holandesa, qué lástima que ya quedó eliminada, pero Marruecos también nos ha compartido un fútbol rápido, emocionante. Los franceses también tienen un juego exquisito y creo que a todos nos ha conmovido descubrir en México a jugadores como Gilberto Mora, con apenas 17 años, pero un talento casi prodigioso. 

Coreanos, marroquíes, japoneses, iraníes se han quedado muy contentos con los mexicanos y su recibimiento. En las redes vemos rostros de todas las nacionalidades hablando bien de México y de su gente.

Y sin duda han sido días en que hemos podido descansar de los problemas y disfrutar.

Por mi parte, me he tomado el atrevimiento hasta de cancelar un par de mis clases de yoga porque todas han querido ver los juegos de México. Cosa que me ha parecido enternecedora, atrevernos a descansar, a romper un poco con la disciplina y la rutina. Siempre tengo mucho que aprender de mis alumnas, seguramente que aprendo más yo de ellas que ellas de mí.

Ojalá no se nos olviden estas lecciones. Ojalá que sigamos unidos por México. Ojalá que cuando se nos convoque al Ángel para la defensa de nuestros derechos vayamos y lo llenemos como hicimos ayer con el triunfo ante Ecuador. Ojalá que no se nos olvide que todos somos pueblos hermanos viviendo en la misma tierra. Ojalá que podamos mantener este ánimo de unidad frente a quienes buscan separarnos. Así sea.

Esta es sólo mi opinión personal y no es importante.

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